Perdonen las disculpas
Amancio Ortega, dueño de Inditex, se ha disculpado ante los judíos ortodoxos por hacer prendas de ropa, en la línea Zara, que mezclan lino y algodón. La compañía gallega ha publicado anuncios en los principales medios de comunicación judío-ortodoxos de Israel. Con este mensaje: “La empresa Zara lamenta el error y asegura a sus clientes en Israel, y en particular a los ortodoxos, que hará todo lo que esté en su mano para que no se repita el caso” Y yo me quedo a cuadritos (de lino, algodón , lycra y lana).
A estas alturas, no estoy por la labor de cuestionar extrañas leyes judías, islámicas o de cualquier otra religión: Una fetua egipcia prohíbe que dos personas, de distinto sexo, trabajen juntas y a solas si ella no le ha amamantado cinco veces. El judaísmo prohíbe la mezcla de lino y algodón al tratarse de un “híbrido”. La ley judía, el halajá, prohíbe los híbridos en general, desde el acoplamiento entre animales de distinta raza, hasta crear nuevas especies de frutas o plantas.
Aunque habría mucho que comentar al respecto, ya digo que mi intención hoy no es la de cuestionar las leyes de otras religiones. Lo que me cuestiono es la idioneidad del pedir disculpas por la “ofensa”.
Que digo yo que si tú, en la etiqueta, dejas bien clarita la composición de la prenda, ¿por qué te has de disculpar? ¿Acaso no tiene el judío ortodoxo la libertad de escoger si compra o no el traje? Lo digo, más que nada, porque como Inditex o cualquier otro grupo, entre en ese juego, ¿no debería también disculparse ante la población islámica por la longitud de sus faldas? ¿por algunas espaldas descubiertas?
Y lo extrapolo más allá, ¿me he de disculpar ante otras creencias si mi actitud les ofende pese a que en mi creencia no sea ofensiva?En fin, tampoco hay que ser muy listo para llegar al por qué de todo esto. Zara entró en el mercado israelí en 1997 y hoy es la principal cadena de ropa del país. Tiene 15 tiendas, 900 empleados y un volumen de ventas de 340 millones de dólares anuales.
Con estos números, me imagino al ”gabinete de crisis” en el departamento de comunicación de Inditex, decidiendo al unánime “sí, sí, bajada de pantalones hasta el tobillo“. Como decisión económica, es la correcta, claro. Justo la contraria a la que tomó el gabinete de Dolce & Gabbana cuando las asociaciones feministas españolas se alzaron contra un anuncio en el que cuatro maromos apercían en lo que parecía la violación múltiple de una mujer. Los italianos decidieron retirar toda su publicidad en nuestro país. Lo suyo fue un: “pa chulo, chulo, mi pirulo“.
En este punto, unos se mantienen firmes en sus principios pese a estar equivocados, y otros se equivocan al claudicar en los suyos. Con el panorama así, ¿le ha sorprendido a alguien que la Sirenita de Copenhague haya aparecido vestida con un chador islámico? Parece que lo sorprendente es que el ayuntamiento no se haya disculpado por ello y se lo haya dejado puesto.
Rizando el rizo: ¿porqué en el catálogo online de Zara para Israel aparece éste pantalón que mezcla algodón, lino y poliéster?
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