El lunes vi en Telemadrid un interesante documental de la BBC: “My small breasts and I” (que en España tradujeron como “Pechos pequeños, grandes complejos” ¿? ).
Cómo habéis podido deducir del innegable título en español, el documental aborda el caso de tres mujeres que se sienten acomplejadas por el pequeño tamaño de sus pechos. Las tres eran jóvenes, guapas y delgadas. Quiero decir con esto que, pese a que eran notablemente pequeños, sus pechos no estaban desproporcionados con el resto de su cuerpo.
En cualquier caso, estaban acomplejadas. Hasta el punto de que les impedía llevar una vida normal: desde ir a la piscina hasta el simple hecho de salir a la calle. Por esta razón, cada una de ellas, se plantea una forma para superar su complejo.
La primera de ellas, se compra una máquina que succiona sus pechos con dos válvulas. La tiene que llevar 11 horas al día, durante 3 meses. La segunda de ellas, se plantea hacerse una operación de cirugía estética (aunque al final, tras pasearse con unos falsos pechos por la calle, y sentirse observada, desiste de aumentar el tamaño de sus pechos). La tercera (Kate Bailey -foto superior derecha) me llamó mucho la atención. Recurre a la fototerapia.
Concretamente, se desplaza hasta Nueva York, para ser atendida por la doctora Ellen Fisher Turk. Esta doctora trabaja desde hace años con mujeres que tienen reparos para aceptar su cuerpo. Trastornos alimenticios, abusos sexuales o cirugías que han dejado secuelas físicas (como puede ser un cáncer de mama). El trabajo es simple, tan simple que puede parecer absurdo: fotografía su cuerpo.
Utiliza la fotografía en blanco y negro. Las mujeres, con sus comlejos, se ponen ante su cámara, vestidas. Durante la sesión, poco a poco, se van desprendiendo de la ropa, al ritmo que ellas quieran, y hasta el punto que ellas decidan. Hacen una sesión, dos o, como mucho, tres. Paralelamente, las mujeres escriben un diario personal. En él han de anotar cómo se han sentido mientras eran fotografiadas y también cuáles han sido sus impresiones al verse en las fotografías.
Lo que se consigue con esto (y de forma sorprendentemente rápida) es que las mujeres se vean con otro punto de vista. Cambian de mentalidad sobre cómo son y cómo es su cuerpo. Se ven guapas o, como mínimo, no como monstruos.
La fototerpia se aplica también a otros tratamientos. Ayuda a muchos tipos de enfermos (no sólo a los que tienen complejos físicos). De hecho, la doctora Ellen Fisher Turk, trabaja con una sóla técnica de fototerapia (fotografiar al paciente) pero existen más.
-Fotos tomadas al paciente.
-Fotos tomadas por el paciente: usando una cámara de fotos o “tomadas” al coleccionar imágenes que otras personas sacaron.
-Autoretratos
-Fotos familiaries - autobiográficas: recogidas en el álbum personal de cada persona.
-Foto-proyectivas: basadas en el proceso (fenomenológico) por el cual el significado de cualquier foto es por lo menos parcialmente creado por el observador durante el proceso de percibirla.
Lo más sorprendente de todo es que la fototerapia no es, para nada, una técnica innovadora. Se han encontrado documentos de 1856 hablando ya del uso de esta terapia… menos de 20 después del invento de la fotografía.
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