¡¡Extra, extra!!
Hoy es mi día. No es que me llame Francisca, sino que San Francisco de Sales, festividad de hoy, es el patrón de los periodistas y los escritores. Por lo visto, el santo se dedicó en el siglo XVII a escribir tantos discursos, sermones y cartas, y con un estilo tan ágil, que fue considerado el patrón de los comunicadores.
No en vano, se conservan casi 30 mil cartas escritas por San Francisco. Se dice que escribía durante el día y que, por la noche, y de forma clandestina, metía estas octavillas por debajo de las puertas. De ahí que se le considere precursor de los medios de comunicación.
Paradójicamente, hoy el gremio se despertaba con una mala noticia.
La muerte de Ryszard Kapuscinski, escritor y mejor periodista, considerado un referente moral y ético en el ejercicio del periodismo.
Decía Kapuscinski que, para ser periodista, lo primero que hay que ser es buena persona. Que eso está por encima de todo. Yo pienso que esa sencillez, ese pensamiento tan básico como fundamental, se lo dieron a Kapuscinski las 27 revoluciones que cubrió, los 12 frentes de guerra en los que trabajó y el haber sido condenado a muerte en 4 ocasiones. Y sobre todo, el gran conocimiento que tenía de todos los países del Tercer Mundo.
En 2005 mi facultad le hizo doctor honoris causa. Bueno, para mí es el reconocimiento más cercano pero, en realidad, tiene premios más prestigiosos, como por ejemplo el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
Ya quisiera yo su currículum. Más que por el reconocimiento, por las vivencias, la experiencia y la calidad humana de este periodista modelo.
También es triste, en un día como hoy, comprobar que la prensa sigue siendo blanco de asesinos, como se demostró hace sólo un par de días en Turquía o hace 100 en Rusia… o ayer mismo en Haití. Eso por no comentar las constantes violaciones del derecho a la información y a la libertad de prensa, que se suceden continuamente en varios países.
Napoleón decía que la prensa, la opinón pública, es el cuarto poder. Parece ser que así es. Algunos se empeñan en derrocarlo por la fuerza y otros, como Kapuscinski, se empeñaron todas su fuerzas en defenderlo.
A mí, por suerte o por desgracia (yo creo que por desgracia), todo esto me pilla bastante lejos. Pero algún día seré una gran Rosa María Calaf… ![]()
Por cierto, lo de José Couso, fue un crímen de guerra.
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meneame
Snorkel said,
January 24, 2007 @ 17:38
Me niego; lo de Couso no fue un crimen de guerra. Fue un lamentable accidente por la imprudencia del cámara de Telecinco durante una guerra, que no es lo mismo.
Me adelanto a posibles argumentos poco rigurosos y demagogos. Los soldados que dispararon desde el carro de combate estadounidense conocían que el Hotel Palestina de Bagadad era un hotel de periodistas pero respondieron ante fuego enemigo; no es la primera vez que militares o paramilitares se escudan tras las paredes de un hotel (aunque en este caso no se diera esta circunstancia). Un hotel de periodistas no es un búnquer exento de riesgos.
¿Qué hacía Couso en el balcón de su habitación? ¿Enfocar la cámara, grabar a los militares? Para ello existen los controles remotos de las cámaras. Este es una más de las muchas impudencias que me consta que comenten muchos corresponsales de guerra.
No más infamias. La guerra es la guerra y si te pillan la has cagao.